sábado, 11 de febrero de 2017

Mxicanos en un campo de concentración nazi

La olvidada historia de los mexicanos en un campo de concentración nazi
Por Alejandro López
Abril 13, 2016

Una de las más cruentas historias del género humano se escribió en Alemania durante el final de la primera mitad del siglo XX. El fascismo tomó forma y ascendió al poder en manos del partido Nacionalsocialista, apoyado por una incipiente burguesía que pretendía consolidarse y recuperar el poder perdido con las severas medidas punitivas que aprobó Europa en el Tratado de Versalles al término de la Primera Guerra Mundial. Conquistó Alemania y arrasó con una buena parte de Europa Central, además se llevó en su camino a comunistas, judíos y todos aquellos que no comulgaban con el nazismo por igual.

La documentación histórica muestra que entre todas esas personas que sufrieron el horror de los campos de concentración y exterminio, se encontraban once mexicanos, la mayoría fueron apresados en Francia, país al que huyeron después de que el régimen fascista de Francisco Franco terminara con el sueño español de la República. Muchos de ellos combatieron en columnas republicanas durante la Guerra Civil Española, pero al asestar el franquismo el golpe final en Madrid, fueron perseguidos y entregados a la Gestapo (Policía Secreta del Estado), que aliada tiempo atrás con el gobierno de Franco en el bombardeo de Gernika en 1937, dio la orden de retener a todos aquellos españoles voluntarios de guerra.

De esos once mexicanos, cuatro eran mujeres y siete hombres. Diez de ellos menores de 35 años, cinco fallecieron en campos de concentración, cuatro perecieron bajo circunstancias no especificadas, o bien, fueron marcados como desaparecidos, mientras que sólo dos lograron sobrevivir a la avanzada fascista.

Existen registros fehacientes de que al menos los mexicanos Felipe López, José Sánchez Moreno Gualda, Feliciano Catalán, Luis Moch Pitiot y Joseph Salazar participaron en la Guerra Civil por el bando republicano, probablemente uniéndose a la red de Voluntarios Españoles de la Guerra (Rotspainer o “rojos españoles”) junto a las milicias antifascistas organizadas por la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y la FAI (Federación Anarquista Ibérica).

Las causas registradas de muerte de los nueve mexicanos son distintas e incluso contrapuestas. El primer registro es el de José Sánchez Moreno Gualda, quien entonces contaba con 31 años de edad. El nacido en la Ciudad de México fue apresado y enviado en tren al campo de concentración de Mauthasen, donde realizó trabajos forzados durante más de un año y posteriormente fue enviado a la prisión de Gusen, en la misma región austriaca, donde murió el 22 de septiembre de 1941. Es posible que Luis Moch Pitiot, quien también fue enviado a Mauthasen en el mismo año, corriera la misma suerte. La investigación no encontró archivos históricos que sustentaran si Moch Pitiot falleció o logró escapar del genocidio.

Tres años más tarde, en 1944, tres tapatíos partieron en un tren integrado por esclavos hacia el campo de concentración de Buchenwald, Alemania: Felipe López, Feliciano Catalán y Joseph Salazar (el más joven de todos, que entonces tenía 26 años). De las 1,900 personas que integraban el tren, 679 fallecieron durante el trayecto y 57 desaparecieron durante el viaje, o al menos no existe registro documental de ellos. López y Catalán participaron en una sublevación en 1945 en el campo de concentración, que disminuido en efectivos alemanes por la entrada del ejército soviético y estadounidense, les aseguró la libertad ese mismo día junto con otras 20 mil personas. El paradero del menor, Joseph Salazar, no fue confirmado en la lista de fallecidos o liberados, por lo que se ignora si logró escapar, pereció en el tren o durante su estancia en Buchenwald, lo mismo que Juan del Piero, otro mexicano que fue registrado como esclavo en un tren hacia el mismo destino y fue reportado como desaparecido.

Auschwitz fue el sitio donde perdieron la vida las cuatro mexicanas víctimas de la ofensiva fascista. Las hermanas Susanne y Denise Klotz, Elisia Dreyfus y Anita Germaine, todas de ascendencia judía, fueron capturadas en París donde se encontraban cuando la ciudad luz cayó en manos de los alemanes. Sussane y Denise, de 33 y 34 años respectivamente, fueron enviadas en un primer momento al campo de concentración de Darcy, para después arribar al mayor campo de concentración y exterminio del que se tenga registro y que incluía tres complejos distintos (Auschwitz I, centro administrativo, de prisioneros de guerra e intelectuales; Birkenau, donde enviaban a las mujeres y Monowitz, del que la empresa de químicos IG Farben obtenía fuerza de trabajo esclava).

Anita Germaine y Elisia Dreyfus, oriundas de la Ciudad de México y Chihuahua, fallecieron a la edad de 31 y 44 años en el mismo sitio. El gobierno francés tuvo injerencia en el certificado de defunción de las cuatro, que primero se entregó con la leyenda “Muerte por deportación”, a la que posteriormente se agregaría “Muerta en Auschwitz”.

Este archivo histórico fue rescatado por el investigador José Raúl Olmos durante un arduo trabajo de investigación y mérito periodístico que llevó a cabo a través de la cuidadosa revisión de informes del Ministerio del Interior Austriaco. La suerte que corrieron estas cuatro mexicanas y los siete hombres debería funcionar como memoria histórica para mantener presente en nuestra sociedad la atrocidad empujada por fines políticos y económicos que significó el turbulento periodo de la historia en el que el fascismo declarado se hizo presente en Italia, España y Alemania, además de generar consciencia y realizar una fundada crítica a la sociedad mexicana actual.

Fuente: Cultura Colectiva.

Nuevo curso

El 7 de febrero iniciamos un nuevo curso: Febrero - Julio, 2017 

Bienvenida a todos los estudiantes.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Nuevo curso

El pasado 9 de agosto de 2016, inició un nuevo curso: Agosto 2016 - Enero 2017.

Sean bienvenidos.

Nuestro examen final de este semestre fue el 29 de noviembre de 2016.


martes, 24 de mayo de 2016

Fin de curso

Hoy fue nuestro último día de clases y último examen de lectura del semestre (Febrero-Julio 2016)

El examen final, es el próximo 31

Fue muy buen grupo, los voy a extrañar.

martes, 10 de mayo de 2016

Casi fin de curso

El de este semestre ha sido un curso que se nos ha ido volando.

Los estudiantes han terminado sus exposiciones, han presentado sus reportes de lectura y a fines de este mes será el último.

El examen final será el 31 y luego vacaciones.

Ha sido muy buen grupo.

viernes, 1 de abril de 2016

martes, 2 de febrero de 2016

viernes, 20 de noviembre de 2015

Fin de curso 2015

El martes 17 terminamos este curso (agosto 2015 - enero 2016). El próximo 24, es el examen final: análisis de la novela Sin destino, del nobel húngaro Imre Kertész.

Ha sido un muy buen grupo.

domingo, 30 de agosto de 2015

El legado de Europa, Stefan Zweig

El legado de Europa
Daniel Tubau

Hace poco se ha publicado un libro de Stefan Zweig llamado El legado de Europa. Es una colección de artículos diversos que escribió en los últimos años, algunos de ellos poco antes de suicidarse. Uno de los más emocionantes e interesantes es el que dedica a Montaigne.

Zweig recuerda la Europa en la que creció, el Imperio Austrohúngaro, y la recuerda con nostalgia.

El imperio del viejo emperador Francisco José era un paraíso comparado con lo que vino después: el comunismo, el fascismo, el franquismo y el nazismo (por orden de aparición). Pero entonces se consideraba que aquél mundo austrohúngaro era un vestigio del pasado, una decadencia blanda del esplendor pasado, que debía ser sustituida por las nuevas ideas. Y aquel mundo decadente fue sustituido por el infierno. También se ha publicado hace poco La filial del Infierno, escrito por otro austrohúngaro, Joseph Roth, que era declaradamente monárquico (Zweig era más bien socialista y republicano). Esa sucursal del Infierno en la tierra era el régimen nazi, que acabó, aunque a distancia, con Roth y Zweig. Roth muerto en París, borracho y destrozado, Zweig, que se suicidó en Brasilia con su esposa, cuando Europa entera era ya una sucursal del infierno y no parecía existir esperanza de volver a aquella dulce decadencia.

Roth detectó el mal mucho antes que otros y en todas sus formas, a pesar de que, en su momento, se ganó muchas críticas por poner en el mismo plato de la balanza a nazis y a comunistas:

En igual medida en que estoy contra Hitler, estoy contra Stalin. hay poca diferencia entre el comunismo y el nacionalsocialismo; en el fondo son tan parecidos que se les confunde. Lenin es, por así decirlo, el abuelo; Mussolini el padre y Hitler el hijo de un único y mismo sistema. Este sistema es en el fondo impío

Todavía hoy en día hay muchos que creen que el fascismo surgió por generación espontánea, sin saber que es hijo directo del comunismo de Lenin. El propio Mussolini dudó si hacerse comunista tras su paso por el socialismo, mientras que Hitler también admiraba los métodos comunistas, a los que por otra parte odiaba de manera visceral.

Los tres sistemas (comunismo, fascismo y nazismo) defendían el uso de la violencia con fines políticos y la eliminación física del adversario, y los tres se hicieron con el poder dirigidos por una minoría mediante un golpe de Estado. Aplicaban ideas semejantes a las de Che Guevara, al que tantos todavía admiran, quien dirigió los fusilamientos de La cabaña y decía: “Las reglas del juego son una tontería: lo que importa es la voluntad y la fuerza”. Casi lo mismo que decía siempre Mussolini en sus discursos.

Traigo aquí estos temas porque El legado de Europa de Zweig y de La filial del infierno en la tierra de Roth fueron una señal de alerta que nadie escuchó en su momento, y porque creo que nadie parece darse cuenta de que la Europa actual, la llamada Europa de los 25 y algunos países más (por ejemplo Japón), es lo mejor que le ha sucedido a Europa y al mundo a lo largo de toda la historia, aunque casi nadie parece sentirse contento por ello. Un mundo donde no hay pena de muerte, donde hombres y mujeres son iguales (o van camino de serlo y ya lo son desde el punto de vista legal), donde se respetan cada vez más los derechos de los animales, donde cada uno puede hablar en la lengua que le dé la gana, donde hay seguridad social, donde los homosexuales no tienen que esconderse y donde pronto tendrán los mismos derechos que los heterosexuales. Un lugar en el que no hay guerra desde hace 50 años, que es algo que era impensable incluso en la época del decadente imperio austrohúngaro (hay que tener en cuenta que la reciente guerra de Yugoslavia tuvo lugar en un antiguo país comunista).

No consigo entender por qué la gente está desencantada. ¿Qué hace falta para que se encante? La mayoría habla como si esto fuera el infierno, como si fuese una Europa corrupta y podrida, sin advertir lo que tenemos y que, espero, no volvamos a perder para abrir de nuevo una verdadera sucursal del infierno en la tierra.

miércoles, 12 de agosto de 2015